¿Porqué estamos tan jodidos? Los grandes paradigmas del desarrollo en latinoamérica.

¿Porqué estamos tan jodidos? Los grandes paradigmas del desarrollo en latinoamérica.

En esta entrada repasamos someramente los distintos enfoques de la teoría y práctica del desarrollo  centralmente planeado en Latinoamérica en los últimos 50 años.

¿Te has preguntado porqué, a pesar de nuestras enormes riquezas, latinoamérica sigue siendo una región en vías de desarrollo? quizá este breve repaso a los principales enfoques del desarrollo en Latinoamérica en los últimos 50 años te ayuden a explicar parte de la historio (la otra parte, la que tiene que ver con la corrupción y el neocolonialismo/intervencionismo, es tema para una tesis doctoral). éstas  no se deben ver como periodos o fases puras, sino conceptualizaciones que en la práctica se traslapan y desdibujan.

Enfoque de la Modernización:

Progreso, progreso, progreso!!

Sostiene que el tercer mundo debería tomar la misma senda que los países capitalistas desarrollados, y que la penetración económica, social y cultural del Norte hacia el Sur favorecería la modernización de este último. “La teoría de la modernización inauguró un periodo de certeza en las mentes de la mayor parte de las elites mundiales, validada por las promesas del capital, la ciencia, y la tecnología” (Escobar, 2008: 170; traducción propia). En el ámbito rural, privilegia soluciones tecnológicas, siendo en este enfoque que se enmarca “la Revolución Verde[1]”, la instalación de centros de investigación en países periféricos y el sistema de extensionismo. Surge al final de la Segunda Guerra mundial, y aunque con matices, continua vigente.

Enfoque Estructuralista:

Arriba y adelante!!

Es desarrollista y reformista, ve al Estado como principal agente modernizador, y agente crucial en el cambio económico y social. Su principal estrategia de desarrollo es la Industrialización por Sustitución de Importaciones. No propugna por un cambio revolucionario hacia  al socialismo sino por un capitalismo de Estado. Fue formulado y propulsado por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), estuvo vigente a partir de la Segunda Guerra Mundial hasta la década de los setentas y ochentas. El sector rural y el campesinado se insertaban en este modelo, de manera subordinada, al proceso de industrialización contribuyendo con alimentos, materias primas y mano de obra barata, así como con divisas por la exportación de productos del campo.

Enfoque de la Dependencia:

Gringo, go home!!!

Tuvo la misma vigencia y origen que el enfoque estructuralista, en cierta medida es una variante de éste. Culpa  de la persistencia del subdesarrollo y la pobreza al sistema capitalista mundial y sus múltiples relaciones de dominación y dependencia. Afirmó que sólo una transformación sistémica (hacia el socialismo) y una política que pueda superar dicha dependencia llevará al desarrollo y a la eliminación de la pobreza y explotación.  “Argumentó que las raíces del subdesarrollo debían ser buscadas en la conexión entre dependencia externa y explotación interna, no en la supuesta falta de capital, tecnología o valores culturales apropiados. Para los teóricos de la dependencia, el problema no era tanto con el desarrollo sino con el capitalismo” (Escobar, 2008: 170; traducción propia).  Sus ideas y debates principales son los siguientes: Colonialismo Interno: Mecanismos al interior de un país que perpetúan la explotación y dominación de mestizos o ladinos hacia los indígenas. Dualismo funcional: El modo de producción campesino subvenciona al sistema capitalista mediante alimentos y mano de obra baratos.  Complejos Agroindustriales Transnacionales: Estos crean un nuevo sistema agroalimentario mediante el cual destruyen la economía campesina,  controlan al agro y las políticas públicas, sumiendo a Latinoamérica en una mayor dependencia e inseguridad alimentaria.  Debate ente campesinistas y descampesinistas: Gira alrededor de la proletarización o permanencia del campesinado

Enfoque Neoliberal:

Hemos entrado al primer mundo!!! (not)

La disminución de la tasa de ganancia capitalista y las propias contradicciones del régimen de acumulación fordista, provocaron su  agotamiento y el del  modelo de desarrollo de Industrialización por Sustitución de Importaciones, dando paso al modo de desarrollo neoliberal, entendido además como respuesta al impacto de la crisis de la deuda de los ochenta. “En el enfoque neoliberal del desarrollo se intenta crear un marco y reglas económicas que sean aplicables por igual a todos los sectores económicos, osea sin hacer distinciones entre la agricultura, industria y servicios. Además, las reglas del juego deben ser iguales para el capital nacional como para el capital extranjero y las políticas públicas deben ser neutrales, excepto cuando se trata de corregir todas aquellas situaciones que crean sesgo a favor o en contra de cierto sectores o que impiden lograr la competencia perfecta en los mercados, tanto de productos como de los factores productivos tanto nacionales como extranjeros” (Kay,2007:70). En Latinoamérica sus principales políticas fueron impulsadas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Esta fase se concentra en al menos cinco áreas principales: Gestión fiscal para mantener el equilibrio macroeconómico; privatización de empresas públicas para lograr mayor productividad; reestructuración de los mercados laborales; liberalización del comercio; y reducción de la intervención estatal. “Se caracteriza por el predominio del capital financiero sobre el productivo, la orientación de la producción de punta hacia la exportación, el establecimiento de bajos salarios y bajos costos de las materias primas agropecuarias, una fuerte concentración y centralización del capital, la combinación de formas flexibles de explotación con mecanismos de sobreexplotación de la fuerza de trabajo, una distribución regresiva del ingreso, el aumento del grado de monopolio, una nueva base tecnológica centrada en la informática, una elevada cuota de explotación y mecanismos autoritarios de poder con fachadas democráticas” (Rubio,2003:101). Es el modo de desarrollo imperante desde la década de 1980 hasta la fecha.serviciosambientalesjalisco 080

Crítica posestructuralista del Desarrollo:

Otro mundo es posible!!

A partir de la década de 1980 el posestructuralismo cuestionó la propia idea del desarrollo,  analizándolo como un discurso de origen occidental “que operaba como un mecanismo cultural, social y económico para la producción del tercer mundo” (Escobar, 2008: 170; traducción propia). A partir de la deconstrucción del desarrollo, los posestructuralistas postularon la “posibilidad de una era de postdesarrollo, definida como una en la cual el desarrollo no fuera más el principio organizativo central de la vida social” (Escobar, 2008: 171; traducción propia). A partir de de la segunda mitad de la década de 1990, esta deconstrucción posestructuralista es blanco de críticas y refutaciones, siendo tres las objeciones principales:

1) Presentó una mirada homogénea  del desarrollo y de su aparato, cuando en realidad existen vastas diferencias entre estrategias e instituciones del desarrollo.

 2) Se romantizó a los movimientos y tradiciones locales, ignorando el hecho de que lo local está también empapado de relaciones de poder.

 3) No se prestó atención a la continua contestación del desarrollo en la práctica (Escobar, 2008).

A consecuencia tanto de las críticas hacía  la práctica y discurso del desarrollo convencional, como por eventos como la Cumbre de Río en 1992, la conciencia del deterioro ambiental,  y la  cada vez mayor contestación del desarrollo en la práctica por sectores subalternos, desde finales del  siglo XX, el discurso y práctica del desarrollo  incorporó una serie de elementos que respondían a sus críticos y a temas que movimientos sociales reivindicaban;  entre estos elementos están  la planeación participativa, la sustentabilidad, el etnodesarrollo, el enfoque de género, etc.

Modernidad, Globalización y Desarrollo:

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Según Escobar (2008), el debate contemporáneo sobre el desarrollo es subsidiario a discusiones sobre la modernidad por una parte, y sobre la globalización por la otra. Por modernidad entiende la creación de un orden sociocultural eminentemente eurocéntrico, basado en la razón, el individualismo, la secularización, la ciencia y el conocimiento experto, y mecanismos administrativos y de gobierno; es decir lo que Foucault llamó gubermentalidad. “Recientemente Taylor (2004) ha caracterizado la modernidad en términos de un imaginario social que privilegia tres formas sociales: la economía de mercado, la esfera pública, y el auto gobierno de la gente, con las formas de malestar que éstas han traído. La modernidad también tiene que ver con una forma de ser que, en forma contradictoria, subraya el cambio perpetuo y la experiencia del presente – una dialéctica del cambio y la presencia” (Escobar, 2008: 165; traducción propia). Para Escobar, la modernidad no puede ser entendida sin hacer referencia a la colonialidad del poder que la acompaña, y que significó la marginalización de culturas y saberes de grupos subalternos. Por su parte la globalización, de acuerdo a Giddens (1990), es la universalización y radicalización de la modernidad como proyecto europeo hegemónico que ha llegado a todas partes del mundo[2]. La perspectiva dominante en esta discusión  “es que Asia, África  y Latinoamérica necesitan consolidar su modernidad presionando su desarrollo a través de la globalización” (Escobar, 2008: 162). Así, de acuerdo a esta perspectiva, el desarrollo podría tomar dos rumbos: ya sea su universalización como lógica cultural y económica; “o desarrollo como una negociación sin fin de la modernidad en términos de la resistencia que los grupos locales necesariamente presentan a los elementos del desarrollo y modernidad y hacia una forma de modernidad más auto dirigida” (Escobar, 2008: 162; traducción propia); este antropólogo colombiano se decanta por esta última opción.


[1] También vigente en el modelo estructuralista.

[2] De acuerdo a Escobar, la conceptualización de globalización y modernidad de Giddens  implica que “No sólo la alteridad radical es expulsada del abanico de posibilidades, sino que todas las culturas del mundo y las sociedades son reducidas a ser una manifestación  de la historia europea. El efecto Giddens parece estar presente en la mayoría de los trabajos sobre globalización. No importa cómo y qué tan variadamente calificada, una `modernidad global´ está aquí para quedarse. Puede ser vista como híbrida, contestada, desigual, heterogénea, inclusive múltiple, o como conversando con, acoplándose a, o procesando la modernidad, pero en última instancia éstas modernidades terminan siendo  un reflejo de un orden social eurocéntrico, bajo la idea que ahora la modernidad es una realidad social ubicua e ineluctable” (Escobar, 2008: 167; traducción propia)

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