La Visión de los Vencidos -Reseña-

La Visión de los Vencidos -Reseña-

Libro de obligada lectura para los mexicanos, permite poner en perspectiva el hecho fundacional de la identidad mestiza de nuestro país, resultado de como propuso Miguel Leon Portilla, el encuentro de dos mundos y no el del descubrimiento de uno por el otro.

Miguel Leon Portilla

Quizá la obra más reconocida de Miguel León Portilla, historiador y filósofo mexicano, recientemente fallecido el 1ero de octubre de 2019. Experto en historia pensamiento, filosofía y cultura náhuatl así como de otros pueblos mesoamericanos, pero también defensor activo de los derechos indígenas y de la conservación de las lenguas y cultura de los pueblos autóctonos americanos. Uno de los pensadores mexicanos más reconocidos internacionalmente, sus obras han sido traducidas  a 20 idiomas y recibió 25 doctorados honoris causa en universidades de Europa, Estados Unidos y América Latina, aparte de innumerables premios y reconocimientos. Fue traductor de una gran cantidad de textos del náhuatl y otras lenguas, editor, profesor, conferencista, dramaturgo y poeta, un verdadero sabio y hombre renacentista mexicano.

Importancia de «La Visión de los Vencidos»

El libro  apareció originalmente en 1959,  pronto se convirtió en un clásico de la historiografía y antropología mexicana, así como una obra fundamental para entender la raíz de la mexicanidad.  Se trata de una antología, brevemente comentada por el autor e ilustrada por códices, de relatos y textos de fuentes indígenas, algunos traducidos del nahuátl, otros escritos originalmente en castellano, de los pobladores originarios de Tenochtitlan, Tlatelolco, Tezcoco, Chalco y Tlaxcala. Muestra la versión de los pueblos mexicanos del altiplano de cómo vivieron el encuentro con los españoles, el drama de la conquista y el colapso de su civilización. Así, León Portilla, movido por el interés de saber ¿qué pensaron los pueblos mesoamericanos al ver llegar a los «descubridores y conquistadores»? ¿qué imagen se hicieron del otro? ¿Qué sentido le dieron  a su lucha? y ¿cómo procesaron su propia derrota? pinta un cuadro indígena de la conquista en el que «Más que constatar diferencias y posibles contradicciones entre las fuentes indígenas y las españolas, nos interesan aquí los textos que van a aducirse en cuanto a testimonio profundamente humano, de subido valor literario, dejado por quienes sufrieron la máxima tragedia: la de ver destruidos no ya sólo sus ciudades y pueblos, sino los cimientos de su cultura»

Estructura de la obra

Inicia desde las «presagios funestos» que anticipan la llegada de los españoles, hasta los lamentos posteriores a la caída de México – Tenochtitlan; así, el libro se agrupa en los siguientes capítulos:

  1. Presagio de la venida de los españoles
  2. Primeras noticias de la llegada de los españoles
  3. Idas y venidas de los mensajeros enviados por Moctezuma
  4. Actitud psicológica de Moctezuma
  5. Los españoles se ponen en marcha
  6. Nuevo envío de presentes  y la aparición de Tezcaltipoca en las cercanías del Popocatépetl
  7. El príncipe Ixtlilxóchitl recibe favorablemente a los españoles
  8. Llegada de los españoles a México-Tenochtitlan
  9. La matanza en el Templo Mayor en la fiesta de Tóxcatl
  10. Regreso de Cortés: la “Noche Triste»
  11. Comienza el Asedio de México-Tenochtitlan
  12. Incursiones de los españoles en la ciudad sitiada
  13. Rendición de México-Tenochtitlan
  14. Una visión de conjunto
  15. Cantos tristes de la Conquista
  16. Tlaxcaltecáyotl: Evocación del final de una forma de vida
  17. Lo que siguió

Los protagonistas son tanto los personajes Moctezuma, Cuauhtémoc, Hernán Cortés, Pedro de Alvarado, Malintzin, Pedro de Aguilar, etc… pero también los pueblos mexica, el tlaxcalteca, el tezcocano, el cholulteca y por supuesto el ejercito español…

A continuación se hace una breve reseña de algunos de los pasajes más significativos de la obra:

Presagios Funestos

El recuento de los hechos que llevaron a la conquista inicia con los «Presagios Funestos», una serie de señales percibidas por los mexicas 10 años antes de la llegada de los españoles:

  • Se observó una llamarada en el cielo
  • La casa de Huitzilopochtli ardió en fuego
  • Cayó un rayo en un templo
  • Una brasa salió del sol
  • Hirvió el agua de la laguna
  • Apareció la Cihuacoátl y se le escuchaba lamentar la suerte de sus hijitos (antecedente prehispánico de la llorona)
  • Se capturó un pájaro, lo llevaron a Moctezuma quien al inspeccionarlo, pudo ver el cielo en sus ojos, así mismo vio gente sobre algo como venados haciendo la guerra
  • Apariciones de personas deformes

Tras estas señales y otras vistas en Tlaxcala, Moctezuma preguntó a sus sabios si vendría o hubiera señal de una guerra o desgracia por acaecer; los sabios no pudieron contestar a esto. Sin embargo, al poco tiempo, “un pobre macehual” dió noticias de la llegada en las costas del golfo de unas torres o cerros pequeños sobre el mar, en los cuales venían unas gentes extrañas, con las carnes muy blancas, barba larga y el cabello hasta las orejas. Esto preocupó en sobremanera a Moctezuma quien envió mensajeros a averiguar, ya que pensó se trataba del regreso de Quetzalcóatl.

Primeros encuentros mexicas-españoles

Moctezuma mandó a hacer ofrendas de oro, piedras preciosas y plumas con los mejores artesanos de la ciudad. Éstas ofrendas eran insignias divinas de Quetzalcóatl, Tezcatlipoca, Tlalocan, Tecuhtli y de Checátl, así como otros regalos de bienvenida. Envió cinco embajadores que hicieron entrega de los regalos a Cortés a quien dijeron “nos envía acá tu lugarteniente Motecuhzoma. He aquí lo que te da en agasajo al llegar a tu morada de México” Ataviaron a Cortés con las insignias de Quetzalcóatl, y dejaron el resto de la ofrenda a sus pies. Cortés no se expresó impresionado por los regalos

El método de traducción, que permitió a los españoles comunicarse de maravilla, era el siguiente: del náhuatl al maya los mensajes eran traducido por Malintzin, la Malinche o Doña Marina, quien fue una esclava dada en regalo a Cortés tras vencer en una batalla a un pueblo Maya, ella dominaba tanto el maya como el náhuatl; y del maya al castellano por Jerónimo de Aguilar quien naufragó frente a Cozumel y estuvo viviendo entre los mayas por aproximadamente 8 años, junto a Gonzalo Guerrero, lo que le permitió aprender su idioma y hablarlo con fluidez.

Después de haber dado su mensaje y entregado las ofrendas, los mexicas fueron atados y Cortés ordenó que se disparara un cañón (con el fin de atemorizarlos), ante lo cual los mensajeros se desmayaron. Tras darles vino y comida, éstos despertaron, Cortés les pidió batirse en duelo con algunos de sus hombres para medir su fuerza; tuviendo la oportunidad, los embajadores se escaparon espantados. Comunicaron todo lo que vieron y vivieron a Moctezuma, quien mucho se preocupó.

El tlatoani envió magos y hechiceros a lanzar maleficios, también envió cautivos para ser sacrificados frente a los españoles como ofrenda, éstos los rechazaron con asco. Tanto Moctezuma como el pueblo mexica estaban aterrados, éste pidió a sus emisarios que se atendiera a los forasteros, a quienes llamaban “dioses venidos del cielo”, en todo lo que necesitaran, así se les dió comida y provisiones. Por su parte, los españoles hacían preguntas sobre Moctezuma, sobre su edad, carácter, fortaleza, entre otros detalles, esto lo preocupó aún más, al punto de llegar a pensar en huir, finalmente se resignó a enfrentar lo que viniera.

Avance de los españoles

Los españoles emprenden su camino hacia a Tlaxcala y Cholula. En el trayecto se traban en un primer combate, sus adversarios fueron un grupo de otomíes enviados por los tlaxcaltecas para medir las fuerzas de los extranjeros; al ser derrotados fácilmente, los tlaxcaltecas se convencen que los españoles son militarmente superiores y deciden buscar aliarse con ellos para vencer a sus enemigos. Tras recibirlos en su ciudad, los tlaxcaltecas empiezan a intrigar en contra de la gente de Cholula y México.

La derrota de Cholula a manos de españoles y tlaxcaltecas resulta en una matanza; según la fuente existen  versiones o motivos disímiles al respecto. Según los informantes de Sahagún (fuente mexica) se debió  principalmente a las intrigas de los tlaxcaltecas, mientras que la versión de la historia de Tlaxcala es que los cholultecas fueron los traicioneros -versión tal vez inventada por los propios tlaxcaltecas-.

De todo cuanto pasaba se enteraba Moctezuma, por lo que hizo un nuevo envío de presentes a los forasteros, al respecto resulta muy curiosa la descripción de la reacción de los españoles ante la nueva ofrenda:  “se les puso risueña la cara… como si fueran monos levantaban el oro… como unos puercos hambrientos ansiaban el oro”.

A la vez, Moctezuma envía más hechiceros, sin embargo una aparición de Tezcatlipoca, en la forma de un borracho, profetizando la caída de México-Tenochtitlan espanta a los emisarios del tlatoani y los hace regresar. Por otra parte, el príncipe Ixtilxóchitl recibe favorablemente a los españoles, a causa de esto la gente de Tetzcoco se une fácilmente a la causa española. Sabiendo esto, Moctezuma reúne por primera vez a los principales de la ciudad para decidir si se habría de recibir pacíficamente o no a los forasteros. Finalmente a pesar de los señales funestas, y de las recomendaciones en contra de muchos señores, particularmente de su hermano Cuitláhuac, Moctezuma decide recibirlos en paz. Mientras tanto, en Tetzcoco, los españoles empiezan a evangelizar y a bautizar a los indígenas.

Llegada de los españoles a México-Tenochtitlan

Los españoles, junto a sus aliados de Tlaxcala, finalmente llegan a México-Tenochtitlan;  la ciudad se engalana para salir a su encuentro, les ofrecen dones de bienvenida, guirnaldas y collares de flores. Por fin también, tiene a lugar el primer encuentro Moctezuma-Cortés, «ya llegas a sentarte a tu trono», le dijo el tlatoani al capitán, éste le contesta que tenga confianza, que los pone contentos por fin ver al tlatoani cara a cara, ofreciendo sendas muestras de afecto. Los españoles vuelven a disparar un cañón, lo cual causa temor y confusión en la ciudad.

Rápidamente los forasteros muestran su interés por el oro, interrogaron a Moctezuma sobre  los recursos, éste, presionado, los guía a la casa del tesoro, donde los forasteros se apoderan de todo, desprendiendo todo lo que fuera oro, el resto lo quemaron y toda pieza de orfebrería utensilio o pieza de oro, por valioso que fuera su trabajo, fue fundido para hacer lingotes. Por su parte, los tlaxcaltecas separan para ellos las piedras preciosas, mientras los conquistadores se apoderan también del tesoro personal de Moctezuma.

Matanza en el templo mayor

Establecidos los españoles en México-Tenochtitlan, Moctezuma se convirtió en prisionero de Cortés. En ausencia de éste último en la ciudad, Pedro de Alvarado (apodado Tonatiuh o el sol por los tenochcas) perpetra una matanza en el templo mayor, durante la fiesta consagrada a Huitzilopochtli. Los mexicas son emboscados y atacados a traición en lo más alto de la celebración; los mexicas no se prepararon para un posible ataque a pesar de que el jefe de la armería le recomendó a Moctezuma que recordara lo acontecido en Cholula y tomara previsiones, éste pidió tener confianza, dijo “¿acaso estamos en guerra?”. Tras un primer momento de estupor, en el que muchos mexicas desarmados fueron masacrados a traición, a la voz de “mexicanos veníd acá”, los guerreros se levantan a repeler el ataque; los españoles se refugian en las casas reales y echan grilletes a Moctezuma, éste pide a los guerreros de su pueblo que no peleen, que no son contendientes de los españoles y quienes sufrirán serán los niños y ancianos, y la gente del pueblo humilde; los tenochcas y tlatelolcas se enfurecen, se preguntan porqué su líder se rinde sin pelear y se rebelan contra su tlatoani, a quien tachan no solo de débil, sino de culpable de todo lo acontecido. Se alza entonces el clamor de guerra. Las descripciones de este suceso, y las subsecuentes batallas,  son  particularmente dramáticas y épicas, al punto que el autor las compara a las grandes epopeyas griegas, bien pudiendo ser una verdadera Ilíada indígena.

Regreso de Cortés y huída de los españoles 

Cortés se había ausentado a luchar contra Pánfilo de Narváez, enviado por el gobernador de Cuba quién lo había mandado a apresar, regresando a México-Tenochtitlán con mayor número de soldados. Por otra parte, en la confusión del enfrentamiento entre españoles y mexicas, Moctezuma fue muerto en circunstancias poco claras, «dicen que uno de ellos (de los indios) le tiró una pedrada de lo cual murió, aunque dicen sus vasallos que los mismos españoles lo mataron y por las partes bajas le metieron la espada». Los españoles se atrincheraron en la casa real donde los mexicas los sitiaron y guerrerearon por más de veinte días.

Viéndose avasallados, los españoles huyeron por el canal de los toltecas, donde fueron emboscados y mueren centenares de españoles y tlaxcaltecas; así mismo, perdieron todos sus tesoros en el fondo de la laguna en su desesperada retirada, los mexicas se repartieron el botín. El desquite de Tenochtitlan a este ataque a traición, y la caótica retirada del ejercito invasor se conoce como «la Noche Triste».

Sitio a México-Tenochtitlan
Los españoles poco a poco se rehacen gracias al apoyo de los tlaxcaltecas, mientras, los mexicas pensando que éstos ya no volverían,  fueron azotados por una epidemia de viruela, por lo cual mueren miles de hombres y mujeres incluyendo el tlatoani recién ungido, Cuitláhuac, por lo cual enfrentarían de nuevo a los españoles diezmados y debilitados. Casi un año después de la «Noche Triste», los españoles comienzan el asedio de México-Tenochtitlan, esta vez Cortés decide atacar por el agua a la ciudad lacustre a través de 12 bergatines artillados que mandó construir. Al avance de los españoles , los pobladores van huyendo espantados y los conquistadores van tomando su botín de las propias casas del pueblo. La gente de Tenochtitlan la abandona y se refugia en Tlatelolco.

Incursiones de los españoles a la ciudad sitiada

El sitio resulta largo y cruel, aparte de las bajas propias de la batalla, mucha gente del pueblo del lado mexica muere de hambre y disentería ya que pronto falta la comida y el agua limpia, de tal forma que el hambre los orilla a comer ratas, lagartijas, golondrinas y hasta tierra y adobe. De un lado y otro hay cautivos y muertos, los españoles que van cayendo vivos en manos mexicas, son sacrificados frente a sus compatriotas y sus cabezas puestas en picas. Mientras tanto los españoles van avanzando en la toma de sitios importantes de la ciudad, como el mercado y el templo, al que le prenden fuego, así mismo van tirando muros y saqueando casas.

Rendición de México-Tenochtitlan
El ultimo presagio de la derrota fue una grande llama, como remolino que se vio en el cielo. Poco tiempo después se entrega el joven tlatoani Cuauhtémoc. Tras esto, los españoles se dan a saquear todo el oro, a escoger mujeres  «de piel clara» para sí, así como hombres fuertes y jóvenes para usarlos como sirvientes. A Cuauhtémoc y otros 4 señores les queman los pies para sacarles información del oro perdido por los españoles en el canal de los toltecas. Mientras el pueblo huye, son revisados en todo los sitios posibles de sus cuerpos por los españoles, buscando algún objeto de oro. A partir de este momento termina el drama de la conquista para los mexicas y comienza el de la colonia, del cual ni siquiera los pueblos mesoamericanos aliados de Cortés salen bien librados.

Colofón

El leitmotiv de este libro parte de una realidad que hasta ese entonces no había sido suficientemente reconocida, el profundo interés por la historia que existía en el mundo indígena prehispánico. Así, esta versión histórica de los vencidos en la conquista, en muchos sentidos resulta contrastante con la historia oficial, finalmente escrita por los herederos de los vencedores.

Una cuestión importante al leer esta visión de los vencidos, es precisamente darse cuenta que la conquista de México-Tenochtitlán no fue ni sencilla, ni corta: solo el sitio final a México-Tenochtitlan duró 80 días, pero el período transcurrido entre el desembarco frente a Veracruz y la rendición final de los Mexicas equivale a aproximadamente dos años y medio; por otra parte, las muertes, al menos durante el propio sitio fueron más o menos equivalentes de ambos lados, como se sabe, lo que más diezmó a la población nativa fueron las enfermedades. Igual de importante es reconocer que la conquista no  fue llevada a cabo por solo un puñado de españoles frente a un poderoso imperio, sino que la presencia de éstos propició una alianza de los pueblos vasallos y enemigos mesoamericanos de los mexicas.

Así mismo, las razones de esta alianza de pueblos como el tlaxcalteca,  así como la cooperación de personajes como la Malinche son mucho más complejas que lo representa el lugar infame que el imaginario popular les ha reservado .

El imperio mexica, era después de todo, un imperio colonial y guerrero, que había expandido su control sobre gran cantidad de pueblos mesoamericanos y los tenía sujetos a una relación de vasallaje y y pago de tributos.  En cuanto a los tlaxcaltecas,  el acuerdo tácito de guerra constante con los mexicas, las llamadas «guerras floridas», que tenía para los últimos el objetivo de hacer cautivos para sacrificios a Huitzilopochtli y mantener a su ejercito bien entrenado, generó un profundo odio entre ambas ciudades-Estado.  Así,  la alianza con los españoles fue vista por los tlaxcaltecas como la oportunidad de derrotar al odiado enemigo, nunca pudieron imaginarse las consecuencias funestas que esto tendría también para su modo de vida y civilización. Así mismo, se debe tomar en cuenta que la gran virtud de Cortés fue su brillantez política en generar alianzas, mas que su pericia militar.

Por otra parte es cierto que en un principio tomaron a los conquistadores por dioses, “Proyectando primero sus viejos mitos, creyendo los mexicas que, Quetzalcóatl y los otros teteo (dioses) habían regresado. Pero al irlos conociendo más de cerca, al ver su reacción ante los objetos de oro que les envió Motecuhzoma, al tener noticias de la matanza de Cholula y al contemplarlos por fin frente a frente en Tenochtitlan, se desvaneció la idea de que Quetzalcóatl y los dioses hubieran regresado. Cuando asediaron la ciudad los españoles, con frecuencia se les llama popolocas (bárbaros)”.

También hay que reconocer que al ser una versión de la historia también puede resultar parcial, de esta forma, la imagen del otro que al final hacen los vencidos de los vencedores, es la de un grupo de bárbaros avaros y hambrientos de oro, traicioneros, y sanguinarios, eso sí muy católicos.

Libro de obligada lectura para los mexicanos, permite poner en perspectiva el hecho fundacional de la identidad mestiza de nuestro país, resultado de como propuso Miguel Leon Portilla, el encuentro de dos mundos y no el del descubrimiento de uno por el otro. Así mismo, quizá pueda también ayudar a revalorizar y entender el devenir de nuestra parte identitaria indígena y de los millones de personas indígenas que forman parte fundamental de nuestro país, aquilatar que para ellos este encuentro fue el colapso de su modo de vida y el inicio de un hondo y dilatado drama de explotación, despojo y marginación, entenderlo quizá sea el primer paso para emprender acciones deliberadas para colaborar en remediarlo.

 

 

 

 

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