Migración Rural y dinámica participativa para abordarla

La migración no es un acto voluntario, es un fenómeno de desplazamiento forzoso asociado a una crisis del sistema socioeconómico del lugar expulsor.
El migrante es el gran actor de la globalización y a la vez es el actor más desprotegido; es un ciudadano de ninguna parte que, mientras en su país de destino es un delincuente, un ilegal, un “Alien”, en su país de origen es un héroe financiero de cuyo dinero todo el mundo quiere hacer negocio.

Actualmente, la migración es una de muchas estrategias que las familias rurales ponen en juego para reproducirse como unidad económica, esto debido a que la crisis del sector agrícola no permite que una familia campesina sobreviva exclusivamente de los ingresos provenientes de su parcela; es en este sentido que el enfoque teórico de la Nueva Economía de la Migración plantea que esta es una decisión familiar, es decir la unidad económica familiar decide mandar a algún miembro como diversificación de sus medios de vida (lo que alude a la importancia de una familia extensa como estrategia económica de supervivencia en el medio rural).

Así, la migración nacional e internacional es una estrategia de vida común en las familias rurales ante la disminución en la importancia del ingreso agrícola parcelario; incluso las asambleas ejidales y comunitarias tienen contempladas y normadas las salidas de los migrantes (esto mediante el otorgamiento de un permiso por cierto tiempo determinado para ausentarse de la comunidad -so pena de perder su derecho ejidal-, y exigirles una cuota monetaria por cada día de trabajo comunal al que no asistan, entre otras medidas).

Aun cuando existen efectos positivos (inversión en las comunidades, aprendizaje de nuevos oficios, introducción de cambios tecnológicos y culturales positivos, establecimiento de redes de apoyo, etc), al final el costo social y humano de la migración es muy alto. En suma, la migración dista mucho de ser una opción voluntaria, ni debe ser vista como «una palanca del desarrollo»; más bien resulta el ejemplo más acabado del fracaso de un modelo de desarrollo agotado que no logra brindar oportunidades de supervivencia a millones de personas en su propio lugar de origen.

A continuaciòn se propone una dinámica participativa para abordar el asunto de la migración en alguna comunidad:

El dueño de la maleta

Previo a la dinámica, se deberá establecer de manera participativa la «familia tipo» de la comunidad, es decir por cuáles y cuántos miembros está constituido el hogar promedio de la comunidad . Así mismo, se tendrán que tener figuras de cartón prediseñadas  que representen a los miembros de la familia (papá, mamá, hijos varones, hijas, etc), así como varias figuras de maletas. Se necesitarán rotafolios, cinta y plumones.

Primero pedir a los participantes que tomen las figuras de las personas y representen la familia tipo de la comunidad. Luego de conformada la familia deberán pegar las figuras en la parte superior de un rotafolio. El facilitador preguntará ¿por qué esas personas conforman una familia? La respuesta será anotada en una tabla de observaciones de la dinámica en un rotafolio.

Posteriormente el facilitador preguntará si la gente del lugar migra. Si la respuesta es afirmativa se preguntará ¿cómo se toma la decisión para que una persona migre? (individual, familiar, grupal, etc.), la respuesta se anota en la tabla de observaciones.

A continuación se pedirá que se tomen las figuras de las maletas y se peguen sobre las figuras de las personas de la familia que suelen migrar. Dos maletas para quienes es más frecuente migrar y una sola para los que migran menos. Se anotará en la tabla de observaciones lo que mencionen los participantes en relación al perfil del migrante.

-Finalmente, el facilitador pregunta y anota en la tabla de abajo: ¿por cuánto tiempo se van los que migran? ¿A dónde se van? ¿Qué hacen allí? ¿Mandan dinero? ¿para qué se usa?

Todo se anotará en el rotafolio. Se puede terminar la dinámica con una discusión sobre las consecuencias de la migración en la comunidad (feminización del trabajo, inversión en infraestructura, desintegración familiar, introducción de elementos culturales ajenos, etc).

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