¿Para qué sirve hacer una tesis hoy en día?

El objetivo de realizar una tesis al final de nuestros estudios es demostrar que , como sustentantes , ameritamos el grado al que aspiramos. Pero ¿esta es la mejor forma de demostrar que incorporamos conocimiento útil  a nuestro acervo, listo para ser puesto en práctica?

Para el tiempo que toma,  el estrés que conlleva y, a veces, los resultados frustrantes que nos aporta y lo poco que las utilizamos después de acabarlas, vale la pena preguntarse si sigue siendo útil hacer una tesis o, si sería mejor para todo el mundo darle cierre a nuestros estudios a través de otras modalidades de titulación.

Antes de contestar esto, hagamos una pequeña disgresión para cuestionar el tipo de educación que estamos impartiendo y recibiendo.

Empecemos por  pensar en “La Tragedia del  Trinomio cuadrado perfecto” ¿recuerdas haber aprendido y sufrido esta operación algebraica ? ¿La has usado alguna vez en tu profesión? ¿en tu vida práctica? Por otra parte, cuando este tipo de temas salían en clase, te tocó que alguien, en un tono quejumbroso preguntara “Profe, ¿Para qué me va a servir esto en la vida?”

Honestamente es una pregunta muy válida, y tenemos derecho a que nos la contesten.

Lo que quiero apuntar con esto es que muchos de los temas que nos fueron presentados en los salones de clase tradicionales era del tipo “Información o conocimiento por si acaso”, es decir, quién sabe si lo vayas a utilizar pero mejor te lo enseñamos por si terminas necesitándolo. 

Hoy en día, para bien o para mal, el concepto tradicional de conocimiento, como un bien perdurable y atesorable, que debía durar toda la vida, está en crisis; por lo tanto también lo está la educación que tiene como objetivo propiciar este tipo de conocimiento.

Ya sea que le llamemos modernidad líquida, posmodernidad, hipermodernidad o cualquier otro concepto o etiqueta con el que queramos designar al momento histórico en que nos econtramos, lo cierto es que está marcado por la inmediatez, liquidez, fluidez, rapidez, virtualidad, etc, pero también por el breve tiempo que las cosas, y el conocimiento, continua siendo vigente. Las TICs permiten que las distancias se eliminen y exista “simultaneidad del tiempo”; por otra parte vivimos inmersos en un  “Síndrome de la impaciencia”, en experiencias usar y tirar,   en una avalancha de información, en donde la comunicación es dispersa y fragmentada (por no mencionar que vivimos en la época de la postverdad y las “fakenews”).  Para el caso del  saber y el conocimiento,  este se encuentra en todas partes y más accesible que nunca, pero también nuestro compromiso con él se ha vuelto más laxo ¿qué necesidad tengo de realmente aprender algo si lo puedo googlear?

En tal sentido existe un encogimiento del lapso de vida del saber, así mismo han cambiado las características del contexto actual en el cual vivimos, aprendemos y trabajamos. Antes si uno estudiaba arquitectura, era muy probable que fuera arquitecto por el resto de su vida laboral, y el título de arquitecto lo acompañaba a uno como un título nobiliario; ahora un arquitecto no necesariamente termina dedicandose a hacer casas o edificios (ya sea por elección o por no poder conseguir chamba).

En gran medida, salir de la escuela para encontrar un empleo estable sigue siendo el modelo predominante de pesamiento; sin embargo ya no hay ninguna certeza de que esto suceda. Por otra parte, también el contexto laboral se ha vuelto sumamente “líquido”, tener un emplo formal, estable y con prestaciones es cada vez más raro; la movilidad e incertidumbre laboral es cada vez más frecuente, inclusive para personas  con muchos años de educación formal. Así mismo, existe mucha rotación, mucho cambio en los temas y contextos, por lo que quizá ya no se necesiten perfiles duros, como decir un arquitecto que haga casas, sino híbridos, por ejemplo un arqutecto que haga casas, sepa de ecotecnias y desarrollo comunitario. En tal sentido, ¿cómo educamos para trayectorias laborales sumamente dinámicas e inestables? ¿Cómo educar para la incertidumbre?¿cómo enseñar a pensar en lugar de enseñar qué pensar?

¿Qué tiene que ver todo esto con hacer o no una tesis?

Mi premisa es que una tesis, cuando se hace bien, puede resultar ser una experiencia profesional transformadora. Esto se debe, en gran medida, a que la mayor parte del conocimiento que recibimos en el aula es conocimiento explícito, es decir saber que es posible transmitir de una persona a otra mediante una explicación o demostración, por ejemplo una clase de historia o un experimento en el laboratorio, es conocimiento almacenable y reproducible. Por otra parte, en la realización de una investigación y redacción de una tesis, es posible poner en juego el conocimiento tácito, este es un tipo de saber muy difícil de transmitir o explicar, es fruto de la práctica, la intuición, los valores,  las emociones, etc.  es decir, es como preguntarle a Messi cómo hacer un gol. Éste es el tipo de conocimiento que genera “valor agregado” inimitable y de alguna forma nos distingue del montón.

En otras palabras, la educación formal en aula, la mayor parte de las veces, te puede enseñar teoría,  pero no te enseña a resolver problemas, a hacer un diálogo entre la teoría y la práctica.  La tesis puede convertirse en conocimiento prácticosignificativo, te puede enseña a pensar, a reflexionar lo aprendido… A cuestionarlo. Insisto, cuando se hace bien.

Dependiendo de tu  disciplina de estudio, pones en juego habilidades de lecto escrituraplaneacióninvestigacióncomunicativasorganizativas, de resolución de problemas, de manejo de presupuesto y agenda; así mismo buscas opiniones y haces contactos, te enseñas a saber escuchar, a hacer informes, etc… Estas  redes y contactos así como estas capacidades terminan siendo más  apreciadas que ser una fiera en el trinomio cuadrado perfecto. En un contexto en el que el conocimiento/saber tiene un periodo de vida cada vez más corto, las capacidades de investigación, de adaptación, de resolución de conflictos, etc. Son cada vez más útiles.

¿Cómo puede ayudar hacer una tesis para la vida profesional?

Familiarizándote y profundizando en el debate, con la comunicación científica, y con el  saber-hacer en tu área. Insito, te ayuda a  manejar tiempos, agendas y presupuestos (para esto no hay asignatura, pero muy seguramente lo necesitarás). Además, piensa que es una oportunidad increíble para crear, que no se te presentará muy a menudo, así como de poner en juego tu conocimiento personal para  innovar y ser útil en tu área con prácticamente cero riesgo.

Finalmente esta es la mejor oportunidad de encontrar e inventar o diseñar tu trabajo con propósito y sentido personal; es decir, es aquí donde se separa el arquitecto que hace casas, del arquitecto que sabe de ecotecnias y desarrollo rural.

Ok, sí… Pero ¿qué clase de tesis?

Además de útiles e innovadoras, pensadas para ser leídas y disfrutadas!!!!!!!!!! (No solo como requisito para obtener un grado) Un investigador debe ser, ante todo, un comunicador.

Pregúntate si tu investigación va a servir de algo además de para obtener el grado ¿Estás aportando algo nuevo al debate? ¿O es un refrito? ¿Qué no se ha dicho que debe ser dicho?

 

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