Más allá del discurso trillado ¿Qué es el empoderamiento?

El concepto de “empoderamiento” es una de esas palabras clave (o keywords) del desarrollo centralmente planeado; pero, lejos del discurso ¿a qué alude en realidad?

Describe  fundamentalmente el proceso por el cual los excluidos ganan control sobre sus vidas, decisiones y recursos a través de un aumento de su fortaleza individual y social que signifique la transformación de los procesos y estructuras que reproducen su posición subordinada. El primer paso para transitar en este camino implica la toma de conciencia sobre la situación de injusticia u opresión en la que se vive; así los excluidos caen en cuenta de su derecho a tener derechos, de su legitimidad  para exigirlos, y de su capacidad para ejercerlos.

El concepto de empoderamiento emergió en el marco del cuestionamiento de la idea convencional de “desarrollo” entendido solamente como crecimiento económico; en particular  es un enfoque emanado de perspectivas de género, por ejemplo de la corriente “mujer y desarrollo” así como posiciones teórico-prácticas feministas sobre desarrollo, ecología y control de los recursos. Desde este enfoque, el desarrollo tendría que ser en sí un proceso de empoderamiento, es decir el camino por el cual los sujetos se convierten en actores a través de organizarse, de imaginar lo que sería para ellos y ellas vivir bien, de discutir y trabar por este objetivo, de tomar decisiones, de autogestionar su propio proceso de mejora y  eliminar las causas de su subordinación.IMG_1634

El empoderamiento tiene dimensiones tanto individuales como colectivas. Así, por una parte los individuos aumentan sus auto confianza, autoestima y capacidad de participar, decidir e imaginar alternativas de una mejor vida por y para ellas y ellos mismos; por otra parte, la dimensión colectiva implica que los excluidos y vulnerables de la sociedad tienen mayores posibilidades de salir adelante, ser escuchados y defender sus derechos cuando se organizan y unen esfuerzos para alcanzar objetivos comunes.  Del mismo modo podemos hablar de empoderamiento intrínseco y extrínseco, es decir tanto en los individuos como en los grupos sociales, existe un proceso paralelo de ganar auto confianza y autonomía, de solidificarse y generar capacidades hacia dentro, y a la par exigir derechos, ganar espacios, participar y actuar por sus metas.  Así, los excluidos y vulnerables deben trascenderse en su idea de víctimas para pensarse como los principales actores de su proceso de desarrollo individual y colectivo; por tal motivo actores externos solo pueden ayudar a detonar y acompañar el empoderamiento de los excluidos, sin embargo ellas y ellos tendrán que ser los protagonistas a través de su propio esfuerzo cotidiano y sostenido.

Así, el empoderamiento,  como su nombre lo dice tiene que ver esencialmente con el poder y el control. En tal sentido puede decirse que es el camino que los excluidos llevan a cabo para recuperar el poder que otros les han quitado, así como para recobrar el control sobre sus propios recursos físicos, territoriales, ambientales, económicos, sociales, culturales y simbólicos, de capacidades y emotivos. En suma obtener control sobre sus vidas y destinos. Por lo tanto, mientras a nivel individual el empoderamiento lo podemos describir como un proceso eminentemente psicológico, a nivel social éste se trata de un posicionamiento y una praxis política. De tal manera, el empoderamiento autentico cuestionará el status quo imperante y confrontará las estructuras de dominación. Por tanto, no se debe confundir la mera consulta, participación y la concesión de ciertos espacios con el empoderamiento; aun cuando estos son elementos necesarios no son suficientes ya que, la mayoría de las veces, al retirarse el actor externo o cerrarse el espacio, la población excluida regresa a su condición original.

Tres elementos fundamentales en el análisis y toma de conciencia de los grupos excluidos son las siguientes categorías en el espectro inclusión- exclusión: Situación, condición y posición.

La situación se refiere a las normas y preceptos mediante los cuales se precisa el rol y funciones que la sociedad le asigna el grupo excluido; así mismo describe la circunstancia material en que se encuentra en termino de acceso a los servicios y la satisfacción de necesidades. Es por tanto una categoría socio-económica y demográfica.

La condición es la narrativa y representación que la sociedad construye sobre las características definitorias del grupo excluido en términos socioculturales, las cuales son definidas históricamente y son transmitidas de generación en generación. Tiene que ver más con la construcción identitaria del grupo excluido desde el otro, es decir ¿Quiénes son ellos?  Así, se trata de una categoría cultural y simbólica.

Por último, la posición se trata de una circunstancia política y de relaciones de poder; es decir, que capacidad de toma de decisiones, de voz y voto, de participación y definición tiene el grupo excluido dentro de la sociedad. Con qué derechos cuenta, cuál es su grado de vulnerabilidad frente al poder, ¿se encuentra en un estado de equidad o inequidad vis a vis otros grupos sociales?, etc. De tal manera que es fundamentalmente una categoría política.

Así, la exclusión es vivida de manera multidimensional por parte de los sectores desempoderados, por lo cual el proceso de empoderamiento y concientización tendrá que ser multidimensional y simultaneo, con el objetivo de que sea verdaderamente transformador.

 

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