El uso de narrativas (storytelling) en el diseño y práctica de proyectos de desarrollo

Todos nos enganchamos con una buena historia; un relato o narración es más fácil de entender y apropiarse que los datos duros o estadísticas del discurso científico o político convencional. Esto se debe a que los relatos le dan sentido al pasado, a lo inexplicable y a lo caótico; al mismo tiempo son más efectivos como llamada a la acción. Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con proyectos de desarrollo?

Tenemos una compulsión por darle sentidos a las cosas, construir historias, relatos o mitos para explicar lo que no entendemos, nos brinda un sentido de seguridad, nos ayuda a apropiarnos del entorno y reduce nuestra incertidumbre. Así mismo, dotar de sentido y propósito a nuestro hacer, no solo nos hace más funcionales y eficientes, sino más felices. Así, muchas veces construimos relatos alrededor de lo que nos ha pasado, así como sobre lo que hacemos y a dónde nos dirigimos. En la esfera personal construimos sentido hacia atrás diciendo: “yo soy tal persona, me ha pasado tal situación, el mundo me ha hecho esto y yo he tomado tal y cual decisión y eso me tiene aquí”; así mismo afirmamos: “entonces , yo hago tal y cual cosa en mi presente con esta motivación, y eso espero me lleve a tal situación y me haga sentir de tal forma”. Cuando fallamos en construir un relato semejante, que le dé sentido, propósito y visión a nuestras vidas, solemos hallarnos conflictuados y difícilmente entablamos una relación sana con nuestro entorno, nuestros semejantes y nuestro porvenir.

Lo mismo pasa con los proyectos e investigaciones en desarrollo, una de las causas de los fracasos en las intervenciones se desprende del poco involucramiento y apropiación de los distintos actores o stakeholders. Construir un buen relato o narración desde el diseño del proyecto, uno que tenga un propósito y una visión de lo que quiera alcanzar, y que logre negociar los relatos locales con el del proyecto, aumentará las probabilidades de apropiación tanto de técnicos y coordinadores como de los actores locales, y por lo tanto también tendrá más probabilidades de éxito.

¿Qué entendemos por Narrativas?

En antropología, la narrativa es un recuento y representación  continua y sostenida en el tiempo que tiene como finalidad explicar y darle sentido a un evento, una historia o una cadena de acontecimientos.

Pueden ser deliberadas o no,  ficticias o verdaderas, académicas y científicas o parte de la cultura o folklore, sagradas o profanas, personales o colectivas, etc. Escribir o construir narrativas nos ayuda a darle sentido al mundo, y aunque nos remitan invariablemente a la literatura, las narrativas como auto explicaciones de nuestra experiencia, están presentes en la Historia, en las ciencias, en las religiones, en la cultura, en el arte, en la psicología y en nuestras propias vidas.

En tiempos de “post verdad”, esto es particularmente cierto; un buen relato engancha mejor que los “hechos”, dado que el relato precisamente le otorga orden, temporalidad y causalidad a esos “hechos” y  datos fríos; o por otro lado, pueden construir “hechos alternativos”, o contestar y enfrentarse a representaciones o narrativas hegemónicas.

Existen ciertas estructuras narrativas arquetípicas, como “El viaje del Héroe”, “Ellos contra Nosotros”, y “La Vuelta al Pasado Grandioso”, entre otras. El éxito de la campaña de Donald Trump para la presidencia de Estados Unidos, por ejemplo, se debe (en parte) precisamente al aprovechamiento de éstas estructuras narrativas. El “Make America Great Again” hace eco a la  “La Vuelta al Pasado Grandioso”, mientras el ataque a los inmigrantes, musulmanes y a China, es un claro ejemplo del “Ellos contra Nosotros”, y en gran medida vendió su cruzada contra estas “fuerzas oscuras”, que sólo él podía derrotar, como un viaje heroico. Todo esto, obviamente, en contra de lo que los hechos, los datos duros y la lógica nos decían.

Pero lo mismo es cierto en la ciencia. No solo nos acordamos mejor de las historias que dieron luz a las leyes y teorías en la historia de la ciencia, por ejemplo estamos mejor familiarizados con los relatos de la manzana de Newton y el “Eureka” del baño de Arquímedes, que con los detalles de Ley de la gravitación universal y el principio de Arquímedes(o precisamente porque cuentan con una buena anécdota, conocemos mejor estos avances de la ciencia que aquellos que fueron producto del aburrido proceso del método científico). Sino que, por otra parte, las leyes y teorías científicas no son más que narraciones explicativas pasajeras de la realidad objetiva, que continuamente son reemplazadas por otras narraciones o paradigmas, conforme los descubrimientos en la ciencia y nuestro entendimiento avanza; así, lo que hoy damos como un hecho incontestablemente científico, mañana se considera un atavismo de un pasado menos iluminado.

Importancia de las narrativas en los proyectos de desarrollo

Los humanos somos socializados a través de historias, esto debido a que son una excelente forma de educar, transmitir conocimiento y apropiarse de una idea. Esto es importante en el contexto de una intervención en desarrollo porque ésta tiene la intención de influir en una situación que queremos cambiar; es decir, en cambiar el rumbo de un relato. Así, una narrativa, un relato, es también una llamada a la acción. Por lo tanto, tiene que tener claro el contexto o historia previa, la acción o la intervención en sí, y el resultado deseado o nuevo estado de la historia. Así, al igual que mediante una buena trama una historia engancha, mediante un propósito y una visión un proyecto inspira, marca un rumbo y gana adeptos.

¿Cómo incorporamos una perspectiva narrativa en nuestros proyectos?

En investigación: En ninguna otra parte es más clara la relación entre narrativas y proyectos de desarrollo que en la realización de una investigación; ya sea que esta sea una tesis, un artículo, o solo información previa contextual para la intervención, una investigación es la reconstrucción de un relato, al cual queremos darle sentido a través de unos lentes teóricos o pregunta de investigación particular. Entender esto, al igual que  la dinámica de un relato, es decir, contar con un contexto, acción o nudo y un resultado, así como la investigación deberá tener introducción, desarrollo y conclusión; así como siempre tener en cuenta a la audiencia o lector, y su necesidad de encontrar sentido, te ayudará a construir mejores investigaciones. Entonces ofrece una buena trama, un propósito de la investigación, una visión de hacia dónde  va la situación y un desenlace o conclusión satisfactorio.

En el diseño: Está es la llamada a la acción, en el arquetipo del “Viaje del Héroe”, es el equivalente a “La Llamada a la Aventura”. Es decir, es el momento en que debes construir los argumentos adecuados de porqué es importante una acción o intervención en particular. Aquí se construye el propósito y la visión de esta acción. Es el momento de construir la narrativa que le otorga “mística” al proyecto, más allá de objetivos, impactos, y otros criterios de ejecución técnica. Puede ser solo una frase, pero que mueva a todo el proyecto y le dé sentido a cada decisión, desde la contratación de colaboradores, hasta la selección de aliados. Así, el propósito puede ser algo como “empoderar a las mujeres del territorio X y sacarlas de la pobreza, a la vez que se apoderan del manejo de su dinero y recursos”; y la visión “que este proyecto se convierta en el modelo de intervención para mujeres excluidas en territorios rurales”. Éstas narrativa no tienen que estar explícitamente plasmadas en un documento como un perfil o propuesta de proyecto, pero sirve como los valores implícitos que mueven cada parte del proyecto desde su concepción.

En el acercamiento al territorio: Tener estas narrativas o relatos claros, te ayudarán a acercarte más fácilmente al territorio y explicar qué pretende el proyecto, más allá de cuestiones de ejecución técnica o presupuestaria. Así  mismo, podrás negociar con narrativas o relatos locales y ajustar la concepción del proyecto, de forma que los actores locales se apoderen de él y se vean reflejados de acuerdo a su propia narrativa y valores.

En la ejecución: Si la intervención solo se basa en indicadores, calendarios, ejecuciones presupuestales, y otra serie de criterios que están más alineados con criterios burocráticos de planeación y ejecución técnica, es muy probable que el equipo ejecutor no se apropie del proyecto y esté más preocupado por darle gusto al financiador que por lograr un impacto significativo en el territorio. Recuerda que el objetivo de las narrativas es darle sentido a lo caótico o inexplicable, entonces es importante siempre recordarnos porqué estamos haciendo lo que estamos haciendo, más allá de los detalles aparentemente sin sentido de lo cotidiano.

En el monitoreo y evaluación: Las cosas rara vez salen como son planeadas, en la ejecución de proyectos no es raro que los resultados difieran de lo planeado al inicio. Esto siempre tiene una explicación (así sean errores en la ejecución, o condiciones locales no previstas); las circunstancias explicativas son difícilmente plasmables en indicadores objetivos o numéricos, sin embargo, por lo general habrá oportunidad de justificar estas diferencias mediante explicaciones narrativas. Es importante que estas narraciones sean al menos negociadas  tanto con los actores locales como con el equipo técnico ejecutor. Así mismo, es importante que el financiador otorgue la oportunidad de brindar estas explicaciones narrativas, y no se quede solo con los resultados de los indicadores.

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